juanenruta

conflicto, recuerdo y paz

Archivos en la Categoría: Memoria+Recuerdo

Luis Iriondo 1997-2010

Entrevista para Convives

Nélida Zaitegi me ha invitado a participar en el Nº 0 de la revista digital de la Asociación Convives y me ha realizado la entrevista que aparece a continuación. Es una entrevista biográfica que recoge los planteamientos de hace 25 años al fundar Gernika Gogoratuz y cómo se están realizando hoy en un taller en Medialab-Prado.

¿Cómo surgió la idea de crear Gernika Gogoratuz?

Gernika como símbolo de identidad vasca y de paz tiene fuerza para mover voluntades que llega a todo el mundo transportada por el cuadro de Picasso. Esa fuerza me atrajo.

Una voz había propuesto en 1987 al parlamento de Alemania hacer un gesto con que ofrecer amistad y pedir reconciliación a Gernika y tanto el Ayuntamiento de Gernika-Lumo, como el Parlamento Vasco se mostraron dispuestos a aceptarlo si era sincero al reconocer la responsabilidad por la atrocidad del bombardeo. En ese sentido decidieron ese mismo año que se crease un centro para recordar el infausto suceso: GGG

Eso me llevó a proponer que ese GGG engarzase investigación con acción para contribuir así a abrir al mundo con el nombre de Gernika la identidad vasca, orientar y educar hacia una paz reconciliadora guiándose en ello por la buena voluntad de la gente de Gernika marcada por el bombardeo seguido de 40 años de represión.

Propuse dos cosas más: Que GGG hiciese memoria, pero no para meterla en el cajón del pasado, sino en el del futuro y que, teniendo que depender de fuerzas políticas para su sostén económico, fuese independiente en su actividad y toma de decisiones .

En GGG nos dimos cuenta del calado de la mediación y de la actitud mediadora para generar paz en el tratamiento de conflictos y tratamos de aplicar la mediación para superar la carga de violencia en el conflicto vasco, en la educación para la paz y para intentar esa reconciliación con Alemania.

¿Siguen siendo hoy válidos esos objetivos?

Dejé GGG hace ya diez años. Mejor pueden responder a tu pregunta los reponsables actuales.

Para mí sigue siendo válido el objetivo que ya indica el nombre “Gernika Gogoratuz”que propuse en 1987 – “gogoratuz” significa en euskera recordar encendiendo la voluntad -. Asi participo en la elaboración de un prototipo para generar una memoria histórica educadora de paz reconciliadora y tengo la suerte de haber encontrado una institución que ha puesto en marcha un taller para elaborar en un colectivo abierto este prototipo: “Medialab-Prado” en Madrid.

¿Tiene esto que ver con que el 2012 vaya a ser el “Año de las Culturas por la Paz y la Libertad” centrado en memoria sobre el horror pasado para lanzar un grito a favor de la convivencia futura, como ha dicho el Lehendakari, Patxi López?

El taller de que te hablo lleva año y medio preparándose y desde un principio se ha planteado la posibilidad de que un taller hermano en Euskadi aplique el mismo prototipo que elabora. Hemos pensado que sería bueno que se incorpore como proyecto al “Faro de la Paz” de “Donostia-San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016”con un recorrido de 4 años.

En cambio me acabo de enterar hace un par de días de lo que me preguntas al leer con retraso las palabras de la Consejera de Cultura, Blanca Urgell anunciando en Diciembre que en 2012 se va a”realizar una mirada desde la cultura, la creación y el pensamiento a los orígenes y consecuencias de la violencia”(eitb.com12.12. 2011) y lo primero que se me ocurre es que los talleres pueden aportar algo para mejorar esa mirada.

¿En qué puede corregirse?

Desde que la base social en que se sostenía ETA ha pasado a exigirle que deje las armas y se disuelva, está avanzando mucho la paz y se ha hecho mucho más aguda y amplia la mirada a la violencia. Ya percibe la violencia que emana del Estado y también la del régimen de Franco, que tanta huella han dejado, pero aún tiene una mancha ciega que la deja cojitranca como educadora.

¿Puedes explicarte mejor?

La mirada que sólo sabe buscar la violencia, sólo deposita en el ojo recuerdos con los que el cerebro construirá una memoria que eduque para evitar la violencia. Pero eso no es más que una dimensión de la paz, su blanco y negro, su justicia, por así decir y la paz tiene también otra dimensión con más color y calor, más vital, la paz de vida que está en las hebras de ayuda, aliento, sostén, que engarzan nuestras vidas una con otra y sin las que no pueden existir, ni empezar siquiera . Y me permito aquí recordar, porque viene a cuento, que todos empezamos a vivir ya dentro de una madre.

Ambas dimensiones de la paz están engarzadas una con otra, son inseparables y se necesitan mutuamente.

La mirada hacia el pasado que sólo busca violencia para decirle NO es torpe para educar paz de convivencia, que es más que paz de cumplidores de la ley; para hacerse buena educadora tiene que buscar y encontrar en el pasado hebras de paz de vida, entender el sentido humano que las anima, para decirles SI, más y mejor.

Hay esas hebras, pero no es fácil encontrarlas. Del todo imposible si hay en el ojo esa mancha ciega. Para quitarla el taller de que te hablo puede ofrecer un injerto de paz de vida a la memoria de las violencias.

¿Cómo se concreta todo esto?

“El movimiento se demuestra andando”. Así mejor te cuento cómo se está ya haciendo memoria del terror, los horrores y la resistencia con un injerto de hebras de paz de vida. Podemos empezar con la frase de Antígona “juntar no odio con odio, sino amor con amor” que dijo en un contexto de violencia sanguinaria. Pero más cerca tenemos una película con sus ocho Óscares que hace memoria del Holocausto con una hebra de paz de vida injertada, la ”Lista de Schindler”.

Y no es algo aislado, en Jerusalén hay el Museo del Holocausto con una Avenida y un Jardin de los “Justos entre las Naciones” con 23 mil nombres de personas que, como Schindler, no siendo judíos, salvaron vidas judías. Aquí entre nosotros hay Jardines de la Memoria en que se recuerdan las atrocidades y daños del terrorismo y también de otras violencias, lo que es un avance, pero aún no se recuerdan hebras de paz de vida, por lo que en comparación andamos algo retrasados.

En Serbia, Croacia, Bosnia aún son frescas las huellas de una violencia devastadora, pero al hacer memoria de ello una mujer Svetlana Broz, nieta de Tito, ha sabido injertar una veta de paz de vida recogiendo durante seis años en un sinfin de entrevistas relatos en que serbios protegen vidas amenazadas de musulmanes, musulmanes de croatas, croatas de serbios y al revés, formando todo un tejido de hebras de paz de vida en todas direcciones.Ha recogido 90 de ellas en un libro “Buena gente en Tiempos del Mal” que ella misma comenta: “Incluso en la mayor desgracia existe la bondad humana independientemente del Dios al que uno reza”, y me permito añadir : “y del partido al que uno vota”.

¿Dónde y cómo puede educar para la convivencia esa Memoria del Horror con un injerto de hebras de paz de vida?

Sobre eso poco sabemos aún, aunque Svetlana, que vino a Madrid invitada a dar una conferencia y dirigir una sesión del taller, ya nos ha dado alguna pista.

Svetlana se había reunido con jueces y fiscales del Tribunal Internacional de la Haya y le comentaron lo asombrados que estaban al enterarse por los relatos de su libro de que en medio de las hostilidades hubiese Croatas que echasen una mano a Serbios o Musulmanes, Musulmanes a Croatas o a Serbios, Serbios a Croatas o musulmanes. Nunca se lo habían ni imaginado.

En ese sentido la memoria educa ya a aplicar con más humanidad la justicia justiciera, que en los acusados sólo trata de encontrar crímenes con los que sustentar en la sentencia la pena que impone.

Svetlana mostró además cómo la memoria del horror educa a la convivencia en la medida en que incluye hebras de paz de vidas. Al conocer su libro está mejorando el trato que se dan entre sí la gente de las distintas etnias enfrentadas al desmembrase Yugoslavia. Su libro genera autoestima en cada etnia y convivencia entre ellas.

Según eso la memoria bien equipada con su injerto de hebras de paz de vida ya puede entrar sin más mi más en centros escolares

Ya está entrando porque 5 profesores de instituto participantes en el taller están recogiendo entre sus alumnos en institutos de Algete, Coslada y Madrid relatos de paz de vida que les cuentan sus abuelos u otros familiares. Al exponer en el taller cómo lo hacen y los problemas que encuentran estamos dándonos cuenta de que ni de lejos puede entrar esa educación metiendo así como así memoria en las aulas. Eso requiere un acompañamiento didáctico hecho a la medida.

Para empezar hay que hacer atrayente la memoria entre adolescentes, que no ven ningún sentido en la historia que hoy se les imparte ni encuentran una relación con sus vidas. Pero el pasado ya no aparece como ajeno y aburrido, sino que se vuelve atrayente al adentrarse en él como exploradores en búsqueda de lo oculto y olvidado en las propias raíces.

En este sentido desde el taller se está reuniendo información acerca del “shorashim”, el nombre que tiene en Israel una asignatura que hace de los alumnos exploradores y presentadores de sus propias raíces. Aquí tienes lo que de momento hemos encontrado :

Shorashim es una asignatura que se imparte durante toda la duración de un curso escolar en las escuelas de Israel a alumnos de 12 a 14 años y que depende mucho del estilo de cada escuela.

Cada alumno tiene la tarea de buscar sus raíces y para ello debe de entrevistar a sus padres y más aún a sus abuelos, pedirles cartas y documentos, fotos, visitar los lugares de origen de sus mayores, las escuelas por donde pasaron. Con todo ello tiene que confeccionar un álbum.

En la fiesta de fin de curso -al menos en algunas escuelas- alumno se sienta en una mesa con su álbum acompañado por su familia, que trae para repartir dulces, pastas o algo del estilo. Así se organiza una fiesta con la escuela abierta al vecindario, al barrio y en la que presenta el álbum con el relato acerca de sus raíces no en un espacio de competición, sino en un espacio acogedor y de celebración.

Esto tiene implicaciones didácticas importantes, no se trata de hacerlo sin más ni más ¿no?

Hay al menos dos asuntos más que también requieren acompañamiento didáctico. En general a los abuelos les gusta que sus nietos vengan como aventureros a buscar tesoros en sus relatos. Sin embargo en lo que narran aparecen pocas hebras de paz de vida casi enterradas bajo un aluvión de historias que ensalzan a lo propio. En ese sentido conviene equipar y alentar al alumno para que asuma el liderazgo de la entrevista agradeciendo el relato entero como un regalo, pero haciendo ver al abuelo que más que la paja importa el grano, las hebras de paz de vida, para que avive el recuerdo buscándolas con ahinco y las narre en la siguiente entrevista. El alumno se hace así explorador en busca de tesoros.

Al encontrar la hebra de paz de vida ya está andada la mitad del camino. La otra mitad, bien emocionante, consiste en entender esa hebra: Escuchar y ser sensible a las razones, sentimientos y resortes que movieron al ser humano a tender esa hebra y oir qué efectos ha tenido en el que la tendió.

Te pongo un ejemplo de lo más concreto para que me puedas entender: Escuchar y ser sensible a lo que movió al etarra que acechaba con su pistola al periodista en el paseo de la Playa de la Concha a no cumplir la orden de matarlo en el mejor momento, a tiro, con el dedo en el gatillo y huída fácil; en mal momento, porque justo antes se habían mirado a los ojos él y el periodista, que quizá no se haya aún ni enterado de lo que no pasó durante su paseo aquella mañana.

Otro ejemplo más, en que la segunda mitad del camino se plantea andada ya primera mitad. Así que vamos por partes:
Se trata del milagro de Zaragoza, o mejor dicho, de la construcción del milagro que se hizo al exponer en una capilla de la Basilica unas bombas que al principio de la Guerra Civil arrojaron sobre ella aviones republicanos, pero que no estallaron. Era así un milagro por obra de la Virgen, vencedora. La hebra de paz de vida humana aparece al haberse constatado que las bombas no tenían espoletas.

Como la pistola no dispara si no se aprieta el gatillo, la bomba no explota si se le desatornilla la espoleta, y como no suelen desatornillarse solas, es de suponer que una hebra de paz de vida las desatornilló.

Con esa explicación el milagro ya no es menos milagroso, pero lo milagroso es más humano, tanto más cuanto que en aquellos días estaba en boga la quema de conventos. La hebra no la tendió el bando republicano, la tendieron los pilotos desobedecendo a las órdenes del bando republicano.

Tenemos ya la hebra milagrosa y ahora viene la segunda parte: Entender y sentir el milagro humano.

Gracias, mila esker y suerte en el empeño.

Taller: Memoria y Procomún

Medialab ha puesto en marcha un taller de elaboración colectiva de un prototipo de memoria histórica procomún. He aceptado dirigirlo al haberse generado un consenso en respaldo a mi propuesta de construir memoria a partir de recuerdos de actos que generan, protegen y mantienen incluso en las situaciones más adversas engarces de apoyo, socorro, aliento entre seres humanos. Hemos dado a esta memoria el nombre de “memoria de paz de vida”.

El taller va a constar de cuatro sesiones y de una red para la coordinación de las distintas aportaciones de los participantes. La primera sesión del taller ya tuvo lugar el 23 de Noviembre y junto conmigo la coordinó Pablo Sánchez León. Aquí se adjunta la grabación de casi 2 horas y media.

Se puede ver desde este link:

Presentación de Memoria y Procomún

Es bien larga:

  • En los primeros 15 minutos expongo cómo ha surgido este proyecto y cuál es el planteamiento al iniciar el taller.
  • A continuación expusieron los distintos participantes uno por uno sus motivos, reflexiones y el tipo de aportación que imaginan hacer.
  • Luego cuatro de nosotros presentamos un muestrario de 5 narraciones de paz de vida bien distintas y contrapuestas, para probar si sirven como piezas con las que construir una memoria procomún.
  • Al final hubo barra libre en la que intercambiamos ideas y planteamos complementar las sesiones del taller con esa red de contactos entre participantes.

Esta red enseguida se ha echado a rodar: en el mes que lleva en marcha hemos mantenido ya más de 40 conversaciones entre los que participamos en la primera sesión del taller y varias más con gente que entretanto se está asomando e incluso sumando al proyecto.

Gracias a que la sesión quedó grabada por entero y a que la red de contactos está en marcha, el proyecto “memoria y procomún” es abierto y acogedor. Puede aportar a él y beneficiarse de él cualquiera, aunque viva lejos de la sede de medialab-prado y no pueda estar presente en las sesiones del taller.

Esta combinación de sesiones y red da más juego del que pensamos al principio. Así, por ejemplo, varios participantes nos han hecho ver que una sesión grabada y con participantes que apenas se conocen entre sí es mal lugar para poner de sopetón bajo los focos narraciones confidenciales, tiernas, indefensas, las más de las veces de recuerdos callados, conmovedores que nos atraviesan. Eso es un cortocircuitazo.

Al compartir en la red este problema ha ido surgiendo y cobrando fuerza la idea de sacar esas narraciones íntimas de la sesión -que es pública- y trasladarlas a los contactos de red – que se pueden hacer con quién más quieras, donde, cuando y como quieras-. Así pueden empezar a brotar esos recuerdos callados en el calor y la seguridad de un nido e irse plasmando, tomando forma en él para luego, ya bien armados, encaminarles para su aparición pública.

Los próximos pasos públicos de este proyecto van a darse entre el 16 y el 18 de enero con una conferencia a cargo de Svetlana Broz de Sarajevo y dos sesiones del taller, la primera guiada también por Svetlana y la segunda por María García Alonso y Pablo Sanchez León.

Vaya SemanETA

ETA entre dos muertes. Su muerte el 20-O y una muerte digna

El 20 Octubre ha habido un cambio histórico, ha muerto ETA, acabado el tiempo marcado por su violencia y acaba de nacer un nuevo tiempo.

La muerte de ETA ha sido una muerte requeteanunciada y más que anunciada: ha sido causada por la sociedad civil con su voluntad de paz, por el ejercicio de los poderes del estado o los dos estados, del arco parlamentario, del concierto internacional  y de los medios de comunicación. Ha sido programada y  apañada detrás de los bastidores y orquestada 3 días antes en el escenario de grand-ex-figuras mundiales en la Casa de la Paz de Donosti. Ha sido ejecutada por la propia ETA con la declaración de fin de su lucha armada y confirmada por el arrollador eco nacional y del mundo mundial que ésta declaración de fin ha tenido.

Increíble, pero cierto: ETA misma se ha puesto fin en el momento en que estaba ya achuchada por su propia base social,  evidentemente ya sin poder para conseguir por su vía armada ni uno solo de sus objetivos, pero aún con una pizca de poder para dar sus últimos coletazos de bestia moribunda.

Hoy se reclama en todos lados el derecho humano fundamental a una muerte digna, lo que no cuadra aquí porque esta muerte de ETA es de momento bastante indigna. Pero ha sido no una muerte cerrada -como p.e. la que le han dado a Gadafi- sino abierta. Y porque es abierta, aunque hoy aun le falte mucho para ser digna, abre un tiempo en que podemos hacer que se cierre siendo digna, y abriéndose a una paz reconciliadora y de engarce de vidas. Voy a tratar de esbozar una hoja de ruta – que ya sé que será incompleta- para el recorrido entre la muerte abierta y poco digna y la muerte digna y esperanzadora de ETA, a la que todos tenemos derecho y cada uno tenemos que  aportar  algo propio.

Pero antes debo explicarles -tratando de convencerles- que, como afirmo en la primera línea, ETA ha muerto el 20 de octubre: ETA ha muerto como una fábrica. La fábrica ya no produce sus productos, la empresa propietaria quiebra, está en suspensión de pagos, pero no se disuelve de sopetón en la nada, sino que se crea una entidad  que gestiona el desmantelamiento de la fábrica, el reciclaje de todo lo que queda dentro, la negociación con sus acreedores y sus empleados, etc. etc.

Solo al final de eso, se disuelve.

ETA ha cerrado como factoría de violencia terrorista. Ya no va a producir más esa violencia, ni a amenazar con ella, ni a poner esa amenaza en una mesa de negociación.

Para que se logre esa dignidad humana tras el cierre como factoría, le queda a ETA como gestora de su disolución un tramo a recorrer con varias tareas:

– Dialogar, como le han sabiamente encomendado, con los estados de España y de Francia, el viraje:

  • de la política penitenciaria de la dispersión al acercamiento,
  • del cumplimiento de sentencia con rigor, privación y aislamiento máximos a un trato orientado a la reinserción, transparente, reeducador.

Ni los fundamentos ni los principios de la justicia democrática se cuestionan con un viraje así, más bien se asientan. Lo que trae a mal traer a esos principios y fundamentos es justo el su-bidón antiterrorista con que la justicia trató de responder a la acción terrorista de ETA, pasando a ser castigadora a tope, ilegalizadora al extremo, productora de sentencias de pena máxima.

Pero esa acción terrorista ha acabado la semana pasada y la justicia puede ya recobrar plenamente su misión de educadora para la reinserción.

  • Afanarse, esforzarse por conocer, reconocer, y conmoverse ante el daño que su acción terrorista ha causado en las víctimas del terrorismo. Acercarse a ellas llanamente, con expresión abierta pidiéndoles: “Ayúdame a entender y sentir el daño y la pérdida que mi actividad terrorista, nuestra actividad terrorista, ha hecho en tu vida y en la vida de los tuyos. Y dime qué necesitas y quieres que haga”

Esa es una asignatura pendiente que con  la declaración del 20-O ha pasado al orden del día.

  • Desprenderse de sus armas. Para lo que hay dos formas de hacerlo:

– Una menos buena, de humillación: entregándolas a las fuerzas de seguridad del estado o los estados, más unas pocas a los Mossos de Escuadra y Ertzaintza, con lo que pueden reciclarse para sangrientas misiones de paz en Afganistán, Libia o lo que venga.

– Otra mejor, de celebración: entregándolas a la ciudadanía para que haga con ellas una pira y quemándolas festivamente enfrente de la Casa de la Paz, lo que contribuye a “más paz con menos armas” con fuegos no-artificiales esta vez. (El problema es que las armas son muy metálicas, arden muy mal y apestan al hacerlo).

Imaginémoslo: ETA, hecha ya gestora de su disolución, anuncia que tal día y a tal hora en tal pueblo va abrir un zulo, sacar las armas y entregárselas a la ciudadanía. Las sacan y entregan algunos – todavía encapuchados para que no les lleven directamente a la cárcel-.  Ciudadanos, voluntarios las reciben, las cargan en  uno o dos carros que han traído y hacen algo así como una Korrika, de las que tanto nos gustan, para llevarlas hasta la Casa de la Paz, apilarlas  frente al edificio y hacerles lo que sea para que se vuelvan inservibles como armas y pasen a servir para algo mejor – la versión actual del dicho bíblico de Isaías “De las espadas forjarán arados y de las lanzas, podaderas” -. Se invita a las víctimas de ETA y a los encauchados a sumarse a la Korrika.

La Casa de la Paz está en Gipuzkoa, pero desde zulos en Bizkaia pueden llevarse en Korrika las armas  y apilarlas frente al “Guggenheim”, frente a un edificio emblemático de Biarritz, por ejemplo, puede hacerse lo mismo y ¿Hay mejor lugar y más poético para apilar armas desenterradas en cualquier otro sitio que el Kilómetro 0, Puerta del Sol?

Pero para hacer digna la muerte de ETA, ETA sola no basta, ni tampoco la mirada hacia ETA y los daños que ha causado. Hace falta mirar a más cosas y más lejos en el pasado y en el futuro para que un cierre digno de la muerte de ETA abra el camino a la esperanza y a la reconciliación. Cuando un río que se ha desmadrado vuelve tras muchos años a su cauce, el nuevo cauce ya no va ser el mismo que el viejo cauce, como lo marcó el franquismo triunfador de la guerra civil, ni tampoco como lo modificó la transición democrática, que ya no da más de sí.

Mirando hacia del pasado hay que recuperar recuerdos y hacer memoria de las pérdidas y penas causadas a las víctimas, de su reacción, superando impulsos de odio y de venganza, buscando democracia y justicia.

Pero también hay que recordar más: Las artes y artimañas para mantener engarces de vida y de ayuda que se han dado entre miembros de familias, cuadrillas, vecinos e incluso entre extraños    vinculados a ambos bandos “enemigos” durante la guerra, bajo el régimen de Franco, y en el marco del consenso que forjó la transición democrática: Es decir, construir memoria de la paz de vida que subyace a la violencia.

Y más todavía: Tenemos que recordarnos y hacer memoria de nosotros mismos y de cómo la mayoría vitoreábamos a ETA en toda España hace 35 años. (Yo también gritaba “¡Gora ETA!).  Si no lo hacemos, también nos ponemos capuchas a la hora de exigir a los etarras que se las quiten.

Mirando al futuro: Hemos de recoger la voz fresca de los indignados, “¡Oeh, oeh, oeh, lo llaman democracia y no lo es!”. Recojo aquí las palabras de un amigo: “el rechazo a la violencia por la ciudadanía vasca ha sido un factor determinante en la decisión de ETA; el nuevo tiempo que ahora comienza debe ser el tiempo de la no violencia, del respeto y de la democracia participativa; el 15-M es el germen de una nueva forma de concebir y ejercer la política… por los ciudadanos: se basa en la no violencia, en el respeto al otro y en la apertura a las opiniones de todos.”

En el nuevo cauce ha de haber más democracia, más participación ciudadana, menos capuchas y más autenticidad de transparencia.

Así ojalá digamos: ¡descansa en paz ETA con una muerte a fin de cuentas digna! y nosotros todos – 99% – con camino abierto en y hacia una paz justa y de vida.