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conflicto, recuerdo y paz

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COMENTARIOS

Aquí se adjuntan los 21 comentarios -enviados a diario.es- a la entrevista que me ha hecho Amador Fdez. Savater y publicado en ese diario el 15/10/2012, que está como post 11 en este blog.

Me parecen sumamente interesantes, que merecen que entablemos diálogo con sus autores. Por eso espero pronto poder hacer una entrada más en este blog.

#1 unsuenioenorme | 10/10/2012 – 11:23h
Correcto! …y una cosa “¿por qué la paz y no la guerra?” Hay una respuesta evidente: por pura inteligencia, social e individual; por mero interés personal y colectivo; es imposible garantizar la victoria en una guerra; quizá incluso sea imposible ganar una guerra. Sobre la maldición de Hegel, aún no se ha podido verificar; lo más que ha alcanzado la ciudadanía es a decidir quién no nos gobernaría; y ni siquiera en cuanto al sistema, sino tan solo a individuos concretos.

#2 JoseIgnacio | 10/10/2012 – 11:35h
Me ha gustado mucho. Una de esas raras ocasiones en que alguien pone las palabras adecuadas a algo muy escurridizo, y todo cobra sentido. Muy recomendable.

#3 unsuenioenorme | 10/10/2012 – 11:44h
Vistas las aparentes diferencias entre partidos políticos, su enemistad personal, su directa rivalidad, me pregunto si no sería mejor para todos conformar distintas sociedades que, aunque compartiendo ámbito geográfico, sean independientes entre sí en lo político y en lo económico; materializar efectivamente esas diferencias.

#4 veter1 | 10/10/2012 – 11:54h
El poroblema de la violencia / no violencia es un clásico. Resulta dificil explicarle a un chileno que la mano de Pinochet no era Pinochet. Que buscar lo bueno en él es posible. Lo que es seguro es que la búsqueda no es suicida y más fácil después de muerto. No quiero combatir el punto de vista del articulista porque tampoco tengo alternativa. Los esfuerzos de Said y Barenboim no me parecen propios de almas de cántaro sino, por el contrario admirables y entrañables, al menos desde un punto de vista europeo. Ahora bien, con ellos o con las intifadas Palestina tiene la pinta de tener que esperar otros cincuenta años más. Con muchas solidaridades, pero…

#5 JavierQQ | 10/10/2012 – 12:33h
Sí, tiene razón: convertir al que está enfrente en un simple enemigo solo posibilita, en el mejor de los casos, una mera alternancia. Se va él y me pongo yo en su lugar. Esta otra dialéctica, más transformadora, creo que es la única realmente posible (para construir un mundo mejor, que éste está hecho unos zorros)

#6 JavierQQ | 10/10/2012 – 12:33h
Sí, tiene razón: convertir al que está enfrente en un simple enemigo solo posibilita, en el mejor de los casos, una mera alternancia. Se va él y me pongo yo en su lugar. Esta otra dialéctica, más transformadora, creo que es la única realmente posible (para construir un mundo mejor, que éste está hecho unos zorros)

#7 JavierQQ | 10/10/2012 – 12:38h
De acuerdo, veter, pero las intifadas no funcionan por otros motivos: Norteamérica no quiere. Si fueran más violentos aun sería peor (para ellos). Said y Baremboin son (era el primero) incomparablemente más fuertes, en cuanto a su determinación y posibilidad de éxito futura, que el gobierno de Israel

#8 rostrocentauro | 10/10/2012 – 13:50h
Me parece un discurrir sumamente interesante y sugestivo. La eliminación del otro sólo funciona intelectualmente, es una ficción. Cuando queremos salir de nuestro pensamiento y volver a vivir y al mundo, incluso cuando el mundo se parezca más al que deseamos, el otro todavía estará ahí, como el dinosaurio del cuento de Augusto Monterroso. Gracias por esta entrevista.

#9 wibbly-wobbly | 10/10/2012 – 14:40h
Imbatible! Irrebatible! Fan número 1

#10 carambola | 10/10/2012 – 15:21h
Compañero, en tu primera pregunta pones en la boca del 25 S, lo que solo sale de tu boca y así no cabe hacer sociología. Tu pregunta es: ¿hay algo humano que buscar en el otro lado o sólo hay hijoputas y criminales?. La respuesta es obvia ” en el otro lado no solo hay hijoputas y criminales” Pero quería compartir con tigo algunas reflexiones En primer lugar quería recordarte que el 15 S estuvo en la comisión organizadora del 25 S, por si lo hubieras olvidado. Entonces te preguntaría ¿El 15M- 25 S es o no el el desarrollo lógico de ideas matrices 15 M contenidas en las célebres frases: “Le llaman democracia y no lo es” y “Que no nos representan”?. Te hago la pregunta porque pienso que algunos antiguos 15 M, arrastrados por las luchas sindicales, que ven que también en los patronos hay algo humano, se han olvidado de los planteamientos 15 M. Lo que no es el 25-S, desde luego, es lo que dice el encuestador, o un amigo de él, perdón, “que entre el 15-M y el 25-S hemos pasado del “no nos representan” al “a por ellos”- Otro que pone en boca de otros lo que solo sale de la suya. Eso es poco honesto, compañero. Lo único que hizo y hace el 15M – 25S, es recordar a todos “que le llaman democracia y no lo es” y “Que no nos representan, que, no que no” Nadie apreció que los manifestantes fueran violentos, salvo la dirección general de policía y algunos otros pringaos. Las encuestas dicen que el 77% de los madrileños comparten los puntos de vistas del 15M-25S y es que el 15 M – 25S es una invitación seria a todas las asambleas de barrio y otros colectivos sociales a pensar el tipo de organización social que queremos, y tengo entendido que ahí están. También quiere el 15M-25S que dimita Rajoy, que seguro que tiene aspectos humanos, algo que es generalmente deseado por la población, como dicen las encuestas ¿vosotros no? La contestación a la segunda pregunta la dejo para otra ocasión, si la hay, porque me he alargado mucho y esta a punto de agotárseme el espacio. Gracias.

#11 carambola | 10/10/2012 – 15:34h
Voy a contestar brevemente a la seguna pregunta de Juan Gutierrez, , pues me temo quesi no, no lo voya a hacer nunca. En mi contestación a la primera pregunta ya hay algo avanzado para la contestación a la segunda, cuando se dice que son las asambleas y colectivos sociales los que pueden iniciar esta construcción del marco social y jurídico que deseamos. ¿No es mejor eso, que dejar el futuro en manos de los consabidos capacitados pra ello o los consabidos reprentantes? Por otro lado ¿Quién habla de tomar el poder? ¿el 15 M – 25 S? Quizás seas tu el que tengas eso en mente porque te sientes capacitado para ejercerlo ¿o no? Lo que parece ser que está haciendo el 15M- 25 S es construir propuestas, pero no solo sobre reivindicaciones puntuales, sino sobre el marco general en que debemos movernos socialmente. En cualquier caso quiero cabarexpresándote que lo que peor llevo es la deshonestidad intelectual. Gracias

#12 kiti | 10/10/2012 – 18:58h
Dice cosas muy sabias, de acuerdo… y la imagen del erizo es entrañable. Además es bueno ser bueno y malo ser malo, evidente. Pero debemos problematizar tb nuestra propia persona. Una púa puede hacer mucho daño fuera de lugar. Por otra parte el mundo funciona por el concurso de las pasiones (Antonio Damasio). Y nuestra sociedad se sustenta sobre la promoción de unas sobre otras. No sé muy bien qué decir al respecto: ¿es posible una sociedad sin ambiciones, envidias? ¿Podemos ver al otro tal cual es? ¿existe un fondo verdadero, más humano y de peluche, al otro lado?

#13 Alvaro Garcia | 10/10/2012 – 20:55h
¿Quién le disputará al parlamento el monopolio de la representación política? Desde luego no parece que vaya a ser una vanguardia iluminada, sino un ágora ambulante que rescate para la deliberación política aquellas cuestiones que no entran en el orden del día de la política oficial. La vocación del 15 M no es la de ser una milicia de iluminados para la conquista del poder, sino que se propone recuperar un espacio político genuino allí donde hay un espacio político más o menos simulado. En ese contexto, es a las ideas del adversario, a su entendimiento y no a su cráneo, a lo que debemos apuntar. Decía Cortázar que hay que cambiar la vida sin moverse de la vida; y en este sentido, el 15 M – 25 S debe ser el exorcista que exorcice los demonios de esta sociedad… sin matar a la niña.

#14 Volia | 10/10/2012 – 22:28h
El enemigo si existe, es esa casta de privilegiados, el 1% del que tanto se habla, la “élite de Davos”… y las consecuencias de sus poíticas las notamos cada vez con más crudeza. Podemos seguir esperando hasta que nuestros cuerpos ya no aguanten una nueva vuelta de tuerca, o… reaccionar aún siendo conscientes de que la relación de fuerzas nos es desfavorable por el momento. Ningún movimiento transformador de largo recorrido (como pudiera llegar a ser el 15M) debe renunciar a victorias concretas en el corto plazo. Deconstruir la imagen de enemigo recibiendo hostias (físicas también) por todos los lados no es suficiente, hay que pasar a la ofensiva de manera estratégica, sabiendo las fuerzas con las que se cuenta, de manera noviolenta pero sin renunciar al conflicto ni a la autodefensa… Ya es hora de que ellos, ese 1%, también pase miedo, que sientan que sus privilegios están en peligro.

#15 Milkhouse | 11/10/2012 – 09:41h
El 15M es un movimiento, no un partido, como tal, en el nos unen ciertos rechazos y algunos deseos, no existe un programa de gobierno 15M, yo participé intensamente al principio pero algunas actitudes como no votar o que todos los políticos son iguales no las compartí y por eso me mantuve al margen, aunque creo que es necesario y creativo para introducir en el pensamiento crítico a mucha gente que nunca había reflexionado sobre asuntos públicos.

#16 Oso Guanoso | 11/10/2012 – 09:46h
Bajemos a los casos reales y no a los rodeos teóricos donde tan cómodo se encuentran los activistas de sofá: 1º. Tienes a un compañero al lado que están le dando porrazos (ya le has visto recibir porrazos en los últimos meses) ¿te quedas con las manitas levantadas al cielo gritándole al policía o le ayudas a quitárselo de encima? 2º El mismo caso que antes, pero esta vez una manada de policías se ha empeñado en detenerlo injustificadamente por estar en el lugar que no tocaba ¿vas a dejar que se lo lleven o vas a intentar quitárselo de las manos para intentar devolverlo a la masa? 3º Tenemos un cordón policial en frente, un pulso de poder que nos dice qué espacio debemos ocupar y cual no (permitimos hacernos gestionables), ¿por qué no intentar atravesar el cordón policial para conseguir una pequeña victoria con nuestros cuerpos? No estoy diciendo que el fin sea el cordón policial en un principio, sino lo que hay más allá, es decir, el objetivo es atravesar el cordón, no reventarlo. ¿No requerirá una primera fila defensiva para conseguir ese objetivo y así poder hacer frente a la presumible carga de la policía? ¿o es preferible convertir todo evento en una concentración frente a un cordón policial? 4º Los tres casos anteriores es lo que se vio en Egipto, tanto para llegar hasta la plaza Tahrir hasta para después protegerla. Si se prefiere, incluso, en la plaza de Mayo la gente tuvo que actuar así para hacer dimitir a De la Rua. 5º Peor aun, cuando la facción más aborrecible del 15M comienza a señalar a compañeros diciendo que son “infiltrados”, sólo porque deciden actuar siguiendo la lógica de los puntos anteriores, ahí ya no queda nada de “inclusivo”. En la Plaza Tahrir los que defendían de la policía se ponían en primera línea y el resto se protegía detrás a varios metros, pero avanzaban juntos… esto es lo que aun nos queda por aprender.

#17 unsuenioenorme | 11/10/2012 – 10:16h
Creo además que habrá también que deconstruir al amigo, para terminar de separar a las ideas de las personas.

#18 snaporaz | 11/10/2012 – 14:21h
“A mí me gusta pensar el 15-M como un erizo. Carne tierna y púas infinitas”. Cuenta Plinio, naturalista y militar romano, que la “carne del erizo es suculenta siempre que el animal sea matado de golpe seco” (DRY PUTSCH) “sin darle tiempo a que se orine”.

#19 Wilma | 12/10/2012 – 00:56h
Una entrevista muy interesante

#20 SoniaCapilla | 12/10/2012 – 10:54h
Entendería mucho mejor este discurso amatorio si fuera acompañado de una actitud autocritica o de una petición de disculpas… o de un honrar al enemigo. Sí, porque sé que cenar miedo puede ser muy indigesto pero también es indigesto sentirse enemistado con quien la emprendió contra nosotras de una forma tan notoria y en nuestro momento más vulnerable. Sé que sólo depende de lo bien que sea capaz de hacer mi trabajo presente que vaya o no a tener un trabajo futuro, y a veces ni con esas, no necesito además sentirme demonizada por quienes desdeñan nuestra labor aunque ni siquiera aceptan la invitación a compartirla. Mi labor y también la de mis compañeros, también la de los guapos y famosos que tantas veces les toca poner la cara por todos nosotros. Lo agradecería de verdad, me sentiría muy honrada si el discurso teórico viniera acompañado de la acción. Gracias.

#21 amadorfsavater | 12/10/2012 – 14:26h
#20 Hola Sonia, no entiendo muy bien tu mensaje, pero si quieres que hablemos algo puedes escribirme a amador@sindominio.net

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Entrevista en eldiario.es – “El 15-M deconstruye las imágenes de enemigo”

El pasado 10 de octubre Amador Fernández-Savater publicó en Interferencias, el blog que comparte con Stéphane M. Grueso en eldiario.es, una larga entrevista que me realizó sobre la imagen de enemigo en el movimiento 15 M, la situación política actual, lo movimientos no-violentos y mucho más.

Adelante con la lectura y bienvenidos sean vuestros comentarios.

¿Qué es la imagen de enemigo?

Mejor responder qué hace. La imagen de enemigo pone y quita. Le pone cuernos y pata de chivo al otro. Es decir, le añade cosas. En primer lugar, la capacidad de dañar: el otro tiene una capacidad casi ilimitada de dañar. En segundo lugar, la intención de dañar: tiene toda la intención del mundo de hacerlo. De hecho no tiene siquiera interés por sí mismo, le mueve exclusivamente el deseo de hacer daño. Se decía por ejemplo que a Sadam Hussein sólo le movía el deseo de bombardear Israel. Pero Hussein se preocupaba por su propia vida y sabía que si bombardeaba Israel le mataban a él de vuelta. Un estratega siempre se pregunta “con mi acción, ¿qué me vuelve?” La imagen de enemigo presenta al otro como pura voluntad de hacer daño. Parecería que es lo único que le complace y le mueve.

¿Y qué le quita?

La imagen de enemigo vacía lo humano en el otro. Le deshumaniza, le saca todo el contenido humano. El otro, visto a través de la imagen de enemigo, no quiere a nadie y nadie le quiere a él. Por ejemplo, un piloto que bombardea no distingue seres humanos, porque mira a los que corren por debajo con la imagen de enemigo interpuesta. No advierte que si mata a una madre hay un huérfano que pasará toda su vida marcada por eso. Sólo percibe seres dañinos, no el sufrimiento que causa con su acción. Como el otro es pura voluntad de hacer daño, quien le liquide será un patriota y defensor de la humanidad. Ese es el motor de la “fe ardiente” de la que hablaba el presidente húngaro Andras Hegedüs, que fue primero firmante del Pacto de Varsovia y luego se hizo disidente y sociólogo.

Pero sí que hay enemigos, hay quien hace daño.

Podemos distinguir entre “el” enemigo y “lo” enemigo. Una forma plástica de explicarlo sería la siguiente. Ante la mano que mata o mutila a otros puede haber dos actitudes: oponerse a lo que hace la mano, pero buscar lo humano en el cerebro o el corazón; o juzgar al otro sólo por lo que hace la mano. Como la mano hace una cabronada, es un cabrón. Como la mano comete un acto de terror, es un terrorista. Y sólo nos queda tirarlo a la basura lo antes posible. La imagen de enemigo es este acto de vaciado y de reducción. Pero también podemos buscar lo humano detrás del acto de inhumanidad. Constantemente nos encontramos gente que ha actuado con la mayor inhumanidad, pero luego tiene una dimensión humana en otra dirección.

¿Y si no hay otro? Quiero decir: ¿y si el enemigo es más una lógica (de poder o de explotación) que un ser humano?

Puede haber leyes inhumanas, como por ejemplo ahora la que niega la atención médica a los inmigrantes. “Lo” enemigo entonces es una estructura. Ahí no es posible buscar lo humano en el otro, porque lo humano está en los humanos y no en las estructuras. Otra variante: recuerdo a un amigo que vivía en Belfast y tenía familiares muertos en ambos lados, católico y protestante, irlandés y británico. Él me decía siempre: “el enemigo es la situación de hostilidad”. Esto es, no el otro, sino la dinámica que existe entre ambos y nos enfrenta. El Acuerdo de Paz de Viernes Santo transformó la situación y quitó un gran obstáculo a una convivencia que aún está por mejorarse. En todos los casos la distinción entre “el” enemigo y “lo” enemigo sigue funcionando, ya sea lo enemigo una estructura, una dinámica o una acción.

Pero tanta complejización de la figura del enemigo, ¿no puede aguar y diluir la justa crítica a la violencia y la opresión?

Se trata de ser firmes en la crítica, pero honrando al otro. Mantener esa tensión. ¿Qué quiero decir? No podemos ser diplomáticos. La diplomacia esconde el conflicto, lo tapa. El mal que está generando el otro hay que decirlo y denunciarlo, pero usando la distinción entre el mal y la persona. Le puedes decir a una madre que su hijo está enfermo y que tal y como lo cuida lo va a matar, pero no “usted no quiere a su hijo, no es un ser humano”. Distinguir entre la persona y el problema, porque el otro siempre es más de lo que está atado al problema en cuestión (aunque a veces se ate tanto que parezcan lo mismo). Siempre hay vetas donde aparece lo humano si lo buscas.

¿Qué hacemos entonces con la definición clásica de la política como distinción entre amigo y enemigo?

Primero cuestionar que sea la única definición posible. La acuñó el jurista Carl Schmitt para calificar la política de Hitler: “el que no es mi amigo es mi enemigo”. Bush dijo lo mismo tras el 11-S y daba miedo escucharle. Para mí la política es el arte de gobernar. ¿En qué medida se necesita al enemigo para gobernar? Desde luego se ha usado y se usa todo el rato como recurso. Está muy metido en nuestra educación, desde la infancia con el coco: usar una imagen de enemigo para provocar o modificar un comportamiento. Pero puede haber políticas sin construcción de enemigo. Políticas que no ignoren la existencia de conflictos, pero que los aborden de modo que no tenga que haber vencedores y vencidos. Mors tua vita mea, se decía en el Imperio Romano. Tu muerte, mi vida. Es una forma de hacer política, pero no la única.

¿Pero de qué otra forma se puede transformar la realidad?

Me gusta mucho citar el ejemplo de Mandela. Mandela decidió y organizó la lucha armada contra el apartheid. Lucha armada, no hablamos de cualquier cosa. Pero él, como portavoz que era de la “Carta de la Libertad” elaborada durante más de un año por un millar de miembros del Congreso Nacional Africano, dirigía siempre este mensaje a los blancos: “no queremos que os vayáis de África del Sur, sabemos reconocer y valorar todo lo que habéis aportado al país. Lo que queremos es que nos miremos a los ojos en igualdad. Os damos la mano, pero primero hay que hundir la estructura que nos divide”. Mandela no quería tirar a nadie a la basura, pensaba que su país se podía enriquecer con la presencia de los blancos una vez derrumbado el muro del apartheid. Su gran enseñanza no es tanto que siempre y en cada situación haya que ser noviolento, como que se trata de abrir una vía en todo lo que haces para honrar al otro. Incluso diría que esta vía es más realista y efectiva a largo plazo.

Explícame mejor esto último.

Mientras estaba preso, Mandela se hizo amigo de uno de sus carceleros. Honrándole y no tratándole como enemigo, encendió su humanidad e hizo que se saliera del carril donde estaba y se pasara a su lado. No fue el único caso. En el juego de espejos de la imagen de enemigo no se genera nada, los reflejos se reproducen al infinito. Es el famoso chiste del humorista Pierre Desproges: “El enemigo es tonto: cree que nosotros somos el enemigo, ¡cuando el enemigo es él!” Proyectando imagen de enemigo chocas con lo que tú mismo has puesto ahí, un escudo que tapa la humanidad del otro y alienta su respuesta destructiva. Mandela consiguió atravesar ese escudo y encontrar al otro como ser humano. Entonces, las palabras que salían de su boca (y que no callaban ninguna crítica) le llegaban a su carcelero cargadas de mucha más fuerza porque le interpelaban como ser humano. Si no hay imagen de enemigo de por medio, es posible afectar, tocar al otro, hacer un engarce con él.

¿Ves al 15-M en esa línea?

A mí me gusta pensar el 15-M como un erizo. Carne tierna y púas infinitas, la dimensión acogedora e incluyente y los noes. La púa mide la realidad desde el trato que recibe mi dignidad humana. ¿Esto asfixia o estrangula mi dignidad? Entonces saco una púa para pincharlo y respirar libremente, con independencia de si tiene su objetivo a cinco centímetros o tiene que cruzar tres galaxias (la dación en pago o la autogestión). El mismo nombre “indignados” arranca de la palabra dignidad. El 15-M define la realidad desde la dignidad, no en qué medida la llevo dentro, sino cómo la encuentro encajonada, maltratada y herida por los poderes que manejan el mundo. E invita a cualquiera a sumarse como uno más partiendo de las heridas que cada cual sufre en su dignidad. Esto se vio claro en las marchas a Madrid desde provincias en junio 2011 que iban recogiendo los diferentes agravios en asambleas por los pueblos y el campo.

Se dice que el 15-M es un movimiento muy light, que no ha cambiado nada y que, “con la que está cayendo”, necesitamos otra cosa.

Bueno, decir que la labor negadora del 15-M no existe, que es un movimiento tan inclusivo que funciona sin noes, que es una mermelada y que ya no estamos para mermeladas, es algo muy corto. Las púas del 15-M han dicho “no” a lo que hay y un no tan incisivo que ha hecho que instituciones protegidas por una membrana desde hace décadas como la monarquía, el Parlamento o el sistema de partidos estén descubriendo ahora todas sus miserias y todo el mal que se genera desde ellas. Hace falta una capacidad importante de ignorar la realidad para decir que el 15-M no ha cambiado nada. Lo que ocurre es que las púas del 15-M no chocan y se embotan con la imagen de enemigo, sino que apuntan a lo inhumano sin negar la humanidad en el otro, sino abriendo vías para explorarla y encontrarte con ella. El 15-M no convierte en enemigo aquello que rechaza.

Explícame eso más concretamente.

Pienso por ejemplo en la noviolencia ostentativa, alegre y activa del 15-M. No se trata ya de la noviolencia ghandiana. La ghandiana era masoquista subida. No de un ciudadano que goza de la vida, sino más bien de un faquir que dice: “no causo sufrimientos a otros, me los trago y hago ostentación de los sufrimientos que me trago”. La noviolencia del 15-M nace distinta, es una mutación que reinterpreta todo un legado histórico. No es sólo para los que tengan el “alma grande”, sino para cualquiera. No es para pocos, sino masiva, oceánica. Se mueve en el anonimato lo cual significa, no que aparezcamos todos desdibujados, sino que la riqueza humana no se la apropia una figura sobresaliente que empequeñece a las demás. Es una noviolencia que cruza incluso guiños de complicidad al otro lado de las barreras policiales. Y que se dirijan a ti como a un ser humano y no como a un enemigo, eso sí que duele.

Pero la policía responde a porrazos. ¿Qué hacemos con la violencia que viene del otro lado?

La noviolencia no debe separarse de la violencia, sino esforzarse por entenderla (que es algo distinto a justificarla). Hay que entender lo que mueve a los antidisturbios a actuar, lo que pesa sobre ellos. Recuerdo en una manifestación del 15-M a una chica que gritaba a la policía: “sois como nosotros, uniros”. No es verdad. El 15-M dice “sin casa, sin curro, sin miedo”. Pero al policía, si le dan una orden y no la cumple, igual le echan, se queda sin trabajo y sin sueldo. Hay que entender las razones que impiden al otro sumarse a ti, entender cómo ha llegado hasta dónde está, sus valores, etc. Eso pasa por quitarle la imagen de enemigo. Es la única forma de tejer alguna complicidad aunque sea mínima y pase sólo por pequeños gestos, actitudes y miradas. En el enfrentamiento más duro se pierde todo eso, porque sólo hay imágenes de enemigo por todas partes. Y golpear a un enemigo es siempre mucho más fácil que golpear a un ser humano.

Pero la noviolencia del 15-M no ha conseguido parar los recortes.

¿Y la lucha de los mineros sí? Una forma falsa de definirse como realista es decir que el otro ha perdido contacto con la realidad. A veces hay objetivos que no son alcanzables a corto plazo, ni por las buenas ni por las malas. Decir que por las buenas no se consigue no es una razón, habría que ver qué se consigue por las malas. La violencia siempre se ha justificado de ese modo: “no sirven las cosas pacíficas, hay que meter más energía, meter la propia vida, amenazar la del otro”. Pero está por ver que así se sea más eficaz. La noviolencia del 15-M, con la democratización actual de la comunicación, plantea un verdadero desafío a los poderes. No saben manejarla, le aplican constantemente imagen de enemigo (“son lobos con piel de cordero”), pero no sirve de nada. El 15-M es un gran deconstructor de imágenes de enemigo: “No somos antisistema, el sistema es antinosotros”. ¿Quién respira el aire del 15-M en la población? Una inmensa mayoría. Está claro que el endurecimiento de las políticas del PP busca acabar con ella y construir a su otro como enemigo. Saben que la presión ciudadana puede acabar poniendo límites a sus políticas.

En torno al 25-S hay una sensación de “cambio de fase”, de que ahora necesitamos algo más directo, contundente y eficaz que el 15-M.

Estamos en un mundo donde pasan muchas cosas jodidas y el erizo tiene que sacar sus púas. Estoy de acuerdo. El problema es que la “radicalización” implique una simplificación de las cosas, recortando dimensiones de la riqueza del 15-M, haciendo así que pierda fuerza y se deshinche. Un ejemplo: el 25-S pretendía tensar el enfrentamiento, superar barreras de miedo, acelerar los acontecimientos, pero los padres y las madres no pudieron ir a la manifestación con sus niños porque podía ser peligroso. ¿No es esta otra forma de delegación política de los “incapaces” en los “capaces”? Y otra cosa. En la lógica dialéctica entre opresor y oprimido encuentras mucha acusación y mucha denuncia, pero no la riqueza que hay ya aquí y ahora en el oprimido y que se desplegaba como ríos por los campamentos del 15-M: la alegría del compartir, los engarces de vida, la construcción colectiva, los tráficos de amistad y ternura. Así nos quedamos sólo con las púas del erizo y perdemos riqueza.

Un amigo dice que entre el 15-M y el 25-S hemos pasado del “no nos representan” al “a por ellos”. Una radicalización del enfrentamiento del 99% contra el 1% que aspira a cambiar las reglas de juego del poder.

Yo le haría dos preguntas críticas al 25-S. La primera, ¿hay algo humano que buscar en el otro lado o sólo hay hijoputas y criminales? ¿Es un búnker o lo estamos bunkerizando porque lo vemos a través de la imagen de enemigo? ¿Te diriges al otro (con tus críticas) como ser humano o chocas con la imagen de enemigo? Bueno, sobre esto ya hemos hablado suficiente. Y la segunda, ¿cuánto tiempo necesitamos para superar la maldición de Hegel que decía que la ciudadanía es incapaz de gobernarse a sí misma? Recordemos que el campamento de Sol duró sólo cinco semanas o que las asambleas barriales se han vaciado y achicado muchísimo en este tiempo. Construir es más difícil que destruir y sus tiempos son muy distintos. Si tomáramos el poder creo que no sabríamos muy bien qué hacer con él. ¿Cómo vamos a adquirir esa capacitación? ¿Exclusivamente por vías rápidas de enfrentamiento y tensión?

Rodear el Congreso tendría que añadir esa otra dimensión, ¿no?

Creo que sí. Hay que conocer, deslegitimar y poner en la picota todos los resortes escondidos que un parlamento tiene para funcionar en función de intereses que no son de la sociedad, sino de los que la oprimen. Decir lo indecible, presentar lo impresentable. Pero también necesitamos crear estructuras para que la ciudadanía se gobierne a sí misma. La auto-educación de la ciudadanía sólo puede ser un proceso lento y esa temporalidad choca con la búsqueda de eficacia directa e inmediata. Hay que resistir a la idea neoliberal de eficacia que se instala por todos lados: “no podemos perder el tiempo con procesos largos, muy vagos y abiertos, necesitamos frutos claros y tangibles ya”.

Otra idea de cambio social implica también otra temporalidad.

Está madurando y calando una política ciudadana. No partidista, no troceada en partidos que seleccionan sólo lo que les favorece y perjudica al de enfrente. Una política sin jerarquías y no excluyente, muy anónima, donde todo el mundo es sustituible. Es un “cambio climático” que tendrá mareas altas y bajas, olas encrespadas y espumas, pero lo más importante es la ola de fondo. La ola de fondo es esa nueva política ciudadana que viene. Durante algún tiempo todavía, veremos infinitos juegos, engarces transitorios y tensiones entre la política de partidos y esa política ciudadana. Necesitamos los tiempos de un proceso histórico para superar la maldición de Hegel.

Por último, Juan, ¿por qué honrar al otro y no optar mejor por el antagonismo puro y duro contra quien obstaculiza nuestra potencia? ¿Por qué la paz y no la guerra?

Se pueden dar tantas respuestas a eso… No es una elección moral, sino de vida contra la muerte. La necesidad de la vida es compartir y aportar vida a otros. La guerra siembra y cosecha muerte. El objetivo de la guerra no es matar, pero es el medio para doblegar la voluntad de otro a la mía. Eso es nítido en el teórico de la guerra por excelencia, Von Clausewitz. Entre guerra y paz hay una elección de vida. No vida encorsetada en mí mismo como ser aislado. Ni siquiera en mi grupo con frontera cerrada hacia afuera. Porque empiezas declarando enemigo al de fuera y acabas buscando al enemigo interno. Eso es lo más bonito del 15-M: es un espacio de vida compartida pero sin bordes duros hacia afuera.

Vaya SemanETA

ETA entre dos muertes. Su muerte el 20-O y una muerte digna

El 20 Octubre ha habido un cambio histórico, ha muerto ETA, acabado el tiempo marcado por su violencia y acaba de nacer un nuevo tiempo.

La muerte de ETA ha sido una muerte requeteanunciada y más que anunciada: ha sido causada por la sociedad civil con su voluntad de paz, por el ejercicio de los poderes del estado o los dos estados, del arco parlamentario, del concierto internacional  y de los medios de comunicación. Ha sido programada y  apañada detrás de los bastidores y orquestada 3 días antes en el escenario de grand-ex-figuras mundiales en la Casa de la Paz de Donosti. Ha sido ejecutada por la propia ETA con la declaración de fin de su lucha armada y confirmada por el arrollador eco nacional y del mundo mundial que ésta declaración de fin ha tenido.

Increíble, pero cierto: ETA misma se ha puesto fin en el momento en que estaba ya achuchada por su propia base social,  evidentemente ya sin poder para conseguir por su vía armada ni uno solo de sus objetivos, pero aún con una pizca de poder para dar sus últimos coletazos de bestia moribunda.

Hoy se reclama en todos lados el derecho humano fundamental a una muerte digna, lo que no cuadra aquí porque esta muerte de ETA es de momento bastante indigna. Pero ha sido no una muerte cerrada -como p.e. la que le han dado a Gadafi- sino abierta. Y porque es abierta, aunque hoy aun le falte mucho para ser digna, abre un tiempo en que podemos hacer que se cierre siendo digna, y abriéndose a una paz reconciliadora y de engarce de vidas. Voy a tratar de esbozar una hoja de ruta – que ya sé que será incompleta- para el recorrido entre la muerte abierta y poco digna y la muerte digna y esperanzadora de ETA, a la que todos tenemos derecho y cada uno tenemos que  aportar  algo propio.

Pero antes debo explicarles -tratando de convencerles- que, como afirmo en la primera línea, ETA ha muerto el 20 de octubre: ETA ha muerto como una fábrica. La fábrica ya no produce sus productos, la empresa propietaria quiebra, está en suspensión de pagos, pero no se disuelve de sopetón en la nada, sino que se crea una entidad  que gestiona el desmantelamiento de la fábrica, el reciclaje de todo lo que queda dentro, la negociación con sus acreedores y sus empleados, etc. etc.

Solo al final de eso, se disuelve.

ETA ha cerrado como factoría de violencia terrorista. Ya no va a producir más esa violencia, ni a amenazar con ella, ni a poner esa amenaza en una mesa de negociación.

Para que se logre esa dignidad humana tras el cierre como factoría, le queda a ETA como gestora de su disolución un tramo a recorrer con varias tareas:

– Dialogar, como le han sabiamente encomendado, con los estados de España y de Francia, el viraje:

  • de la política penitenciaria de la dispersión al acercamiento,
  • del cumplimiento de sentencia con rigor, privación y aislamiento máximos a un trato orientado a la reinserción, transparente, reeducador.

Ni los fundamentos ni los principios de la justicia democrática se cuestionan con un viraje así, más bien se asientan. Lo que trae a mal traer a esos principios y fundamentos es justo el su-bidón antiterrorista con que la justicia trató de responder a la acción terrorista de ETA, pasando a ser castigadora a tope, ilegalizadora al extremo, productora de sentencias de pena máxima.

Pero esa acción terrorista ha acabado la semana pasada y la justicia puede ya recobrar plenamente su misión de educadora para la reinserción.

  • Afanarse, esforzarse por conocer, reconocer, y conmoverse ante el daño que su acción terrorista ha causado en las víctimas del terrorismo. Acercarse a ellas llanamente, con expresión abierta pidiéndoles: “Ayúdame a entender y sentir el daño y la pérdida que mi actividad terrorista, nuestra actividad terrorista, ha hecho en tu vida y en la vida de los tuyos. Y dime qué necesitas y quieres que haga”

Esa es una asignatura pendiente que con  la declaración del 20-O ha pasado al orden del día.

  • Desprenderse de sus armas. Para lo que hay dos formas de hacerlo:

– Una menos buena, de humillación: entregándolas a las fuerzas de seguridad del estado o los estados, más unas pocas a los Mossos de Escuadra y Ertzaintza, con lo que pueden reciclarse para sangrientas misiones de paz en Afganistán, Libia o lo que venga.

– Otra mejor, de celebración: entregándolas a la ciudadanía para que haga con ellas una pira y quemándolas festivamente enfrente de la Casa de la Paz, lo que contribuye a “más paz con menos armas” con fuegos no-artificiales esta vez. (El problema es que las armas son muy metálicas, arden muy mal y apestan al hacerlo).

Imaginémoslo: ETA, hecha ya gestora de su disolución, anuncia que tal día y a tal hora en tal pueblo va abrir un zulo, sacar las armas y entregárselas a la ciudadanía. Las sacan y entregan algunos – todavía encapuchados para que no les lleven directamente a la cárcel-.  Ciudadanos, voluntarios las reciben, las cargan en  uno o dos carros que han traído y hacen algo así como una Korrika, de las que tanto nos gustan, para llevarlas hasta la Casa de la Paz, apilarlas  frente al edificio y hacerles lo que sea para que se vuelvan inservibles como armas y pasen a servir para algo mejor – la versión actual del dicho bíblico de Isaías “De las espadas forjarán arados y de las lanzas, podaderas” -. Se invita a las víctimas de ETA y a los encauchados a sumarse a la Korrika.

La Casa de la Paz está en Gipuzkoa, pero desde zulos en Bizkaia pueden llevarse en Korrika las armas  y apilarlas frente al “Guggenheim”, frente a un edificio emblemático de Biarritz, por ejemplo, puede hacerse lo mismo y ¿Hay mejor lugar y más poético para apilar armas desenterradas en cualquier otro sitio que el Kilómetro 0, Puerta del Sol?

Pero para hacer digna la muerte de ETA, ETA sola no basta, ni tampoco la mirada hacia ETA y los daños que ha causado. Hace falta mirar a más cosas y más lejos en el pasado y en el futuro para que un cierre digno de la muerte de ETA abra el camino a la esperanza y a la reconciliación. Cuando un río que se ha desmadrado vuelve tras muchos años a su cauce, el nuevo cauce ya no va ser el mismo que el viejo cauce, como lo marcó el franquismo triunfador de la guerra civil, ni tampoco como lo modificó la transición democrática, que ya no da más de sí.

Mirando hacia del pasado hay que recuperar recuerdos y hacer memoria de las pérdidas y penas causadas a las víctimas, de su reacción, superando impulsos de odio y de venganza, buscando democracia y justicia.

Pero también hay que recordar más: Las artes y artimañas para mantener engarces de vida y de ayuda que se han dado entre miembros de familias, cuadrillas, vecinos e incluso entre extraños    vinculados a ambos bandos “enemigos” durante la guerra, bajo el régimen de Franco, y en el marco del consenso que forjó la transición democrática: Es decir, construir memoria de la paz de vida que subyace a la violencia.

Y más todavía: Tenemos que recordarnos y hacer memoria de nosotros mismos y de cómo la mayoría vitoreábamos a ETA en toda España hace 35 años. (Yo también gritaba “¡Gora ETA!).  Si no lo hacemos, también nos ponemos capuchas a la hora de exigir a los etarras que se las quiten.

Mirando al futuro: Hemos de recoger la voz fresca de los indignados, “¡Oeh, oeh, oeh, lo llaman democracia y no lo es!”. Recojo aquí las palabras de un amigo: “el rechazo a la violencia por la ciudadanía vasca ha sido un factor determinante en la decisión de ETA; el nuevo tiempo que ahora comienza debe ser el tiempo de la no violencia, del respeto y de la democracia participativa; el 15-M es el germen de una nueva forma de concebir y ejercer la política… por los ciudadanos: se basa en la no violencia, en el respeto al otro y en la apertura a las opiniones de todos.”

En el nuevo cauce ha de haber más democracia, más participación ciudadana, menos capuchas y más autenticidad de transparencia.

Así ojalá digamos: ¡descansa en paz ETA con una muerte a fin de cuentas digna! y nosotros todos – 99% – con camino abierto en y hacia una paz justa y de vida.

EL MEOLLO DE LA NO-VIOLENCIA 15 M

Divagación evocando a Eduardo Galeano

Estos días se dialoga entre los indignados, a su alrededor y discuten los medios para entender hasta dónde llega y a qué se debe la no-violencia activa con que actúan y que manifiestan. ¿Es por convicción interior o por razones estratégicas?

No hay duda de que el movimiento 15M tiene un poderío inmenso y esperanzador al ser non violento en las acciones y los gestos. Gracias a su manifiesta no-violencia llega hasta donde ni soñaron llegar movimientos de otros años y otros sitios. Así no es previsible, como señala Amador Fdez. Savater en su blog. Está haciendo esta experiencia desde hace casi tres meses y aprendiendo de ella. Hay pues una razón pragmática y estratégica para su no-violencia.

Pero entiendo que en la no-violencia del 15M  hay más y más hondo en juego que razones estratégicas, si entendemos como estrategia algo así como el  arte de conseguir un objetivo  o cumplir una misión. Por razones estratégicas se saca la no-violencia para fuera y eso es fácil de entender. Pero para sacarla hacia fuera entiendo que ya tiene que estar dentro y eso está más escondido, es más difícil de percibir al no estar encarada ni hacia afuera ni hacia un futuro,  sino metida en el presente. Un presente, no de cada uno por separado, sino de un nosotros tejido con engarces de atención, cariño, caricia  y respeto.  Eso es lo mismo en quietud interna presente que  al asomarse cargada de indignación, erizada de rotundos Noes, transfigurada, hacia el  mundo para que se haga mejor, más humano. A eso malamente  llamamos no-violencia  porque  esa “no-violencia” no está para nada amasada con Noes, sino con Síes al otro. El NO al que se la engancha desdefine y blinda.  A fin de cuentas, paz es sí al otro, y es paz que queremos alcanzar hacia afuera, pero que ya tenemos a trancas y barrancas y que invocamos dentro.

Noto que tengo que apoyar en alguien más esta idea y para eso meto en este blog un comentario de Eduardo Galeano.

Eduardo Galeano se sumó a fines de mayo a las acampadas de “indignados” en La Puerta del Sol y en Barcelona. En Barcelona le pusieron delante un micrófono y habló con gusto durante 11 minutos. Propuso claves maestras y poéticas para entender lo que mueve a los indignados. Se declaró incapaz de predecir el futuro de este movimiento, proclamó que eso no le importaba  y giró para hablar de lo que si importa que puso en el presente. Un presente de “entusiasmo”, que quiere decir, con dioses en las tripas.

Véanlo, oíganlo: